ANSIEDAD ANTE LOS EXÁMENES

Como en todos los procesos relacionados con la ansiedad nos encontramos con tres respuestas ansiógenas fundamentales, a grandes rasgos, nuestros pensamientos, nuestro organismo, respuestas fisiológicas y lo que hacemos o respuestas comportamentales. Esta ansiedad tiene que ver con la emoción del miedo, con lo cual tiene que ver con la anticipación ansiosa de las consecuencias negativas, para evitar que ocurran, o para estar preparados. Pero paradógicamente, lo que conseguimos es todo lo contrario, nos acercamos más a lo que tenemos miedo, y no nos preparamos todo lo bien que podríamos según nuestras aptitudes. Nuestro pensamiento viaja al futuro e imagina, repito imagina, todo lo negativo, estos pensamientos se conectan automáticamente con nuestro sistema nervioso y desencadena una serie de respuestas asociadas al miedo, tanto fisiológicas como comportamentales. Es como si viviéramos de verdad lo que estamos pensando.

Reacciones más importantes:

A nivel físico se pueden dar alteraciones en el sueño, dolores en el estómago, en la cabeza, sensación de paralización o hiperactivación, náuseas, opresión en el pecho...etc.
A nivel de comportamiento, el estudiante puede realizar conductas inadecuadas. Antes del examen al verse incapaz de centrarse debido al malestar que experimenta, el estudiante puede pasarse horas enteras viendo tv, durmiendo o simplemente dejando pasar el tiempo delante de los libros. El final de estas situaciones puede ser la evitación y/o el escape de esta vivencia que le produce tanto malestar, llegando en ocasiones a no presentarse.
A nivel psicológico, todo lo que pasa por su cabeza antes del examen es de carácter negativo. Por un lado, el estudiante se infravalora ("soy incapaz de estudiarmelo todo", "soy peor que los demás", " no valgo para estudiar") y/o prevé que va a suspender e imagina unas consecuencias muy negativas del suspenso ("qué dirán mis padres", "no voy a poder acabar mis estudios", etc). Asimismo, durante el examen puede tener dificultad a la hora de leer y entender preguntas, organizar pensamientos o recordar palabras o conceptos. También es posible experimentar un bloqueo mental (o “quedarse en blanco”), lo que se manifiesta en la imposibilidad de recordar las respuestas pese a que éstas se conozcan


La anticipación no solamente se dirige en imaginarse la situación temida, por ejemplo, qué preguntas me van a poner, si voy a hacerlo bien o mal, etc; si no también la reacción que nuestros padres, profesores, amigos, figuras de refencia van a tener ante la realización negativa imaginaria. Con lo cual, tendremos que prestar atención a nuestras reacciones ante la realización de los exámenes y sus resultados.

Esta situación tiene que ver con una valoración automática de la situación y de si vamos a ser capaces de afrontar dicha situación. Es decir, analizamos la situación preguntándonos si es dificil o no, cómo es de peligrosa, o conocida, y además si tengo las habilidades suficientes para conseguirlo. Esto por consiguiente, tiene mucho que ver con la autoestima, con el autoconcepto, etc.

Cómo podemos ayudar a los chico/as a confiar más en ellos mismos y no temer tanto las consecuencias.
1. Ayúdale a expresar esos pensamientos que le producen ansiedad y explícale que esas ideas no son reales porque él es capaz de superar el examen. Puedes intentar que exprese pensamientos más positivos en voz alta: soy capaz y puedo hacerlo.

2. Enseña al niño técnicas de relajación. Respirar profundamente y expirar el aire de forma relajada varias veces ayuda a relajarse. También puede hinchar los pulmones al máximo y exhalar el aire hasta que no quede nada dentro, como si fuera un globo. El niño tiene que detectar cuándo está más nervioso y poner en práctica este método.

3. Para mejorar el autocontrol del niño evita que realice tics como morderse las uñas o chuparse el pelo ya que estos comportamientos elevan su nivel de activación.

4. Practicad en casa la realización de un examen. Realiza un test o prueba casera sobre la materia que está estudiando el niño para que desde casa la pueda hacer. La práctica y ejecución de un examen ayudará a disminuir sus temores y a enfrentarse al examen con más confianza.

5. Enseña al niño a adquirir hábitos de estudio buenos para ir bien preparado a los exámenes y hacer repasos generales de la información antes del día de la prueba.

6. Cuida la alimentación y la salud del niño para que esté preparado con energía.

7. El día del examen, id con tiempo al colegio y con tranquilidad para evitar miedos de última hora y no es conveniente hablar de la materia.

8. Explica al niño que antes de ponerse a contestar el examen ha de practicar una respiración profunda y pensar en positivo.

9. Durante el examen ha de leer bien todas las preguntas antes de contestar y comenzar por aquella que se sabe mejor, después la siguiente que conoce bien y así sucesibamente. En caso de quedarse en blanco, es preferible dejar la respuesta para más adelante y seguir por otra. Si le da tiempo, ha de revisar al final del examen tanto las contestaciones como la ortografía y redacción.

10. Después del examen, si no ha logrado pasarlo, conviene que lo revise con el profesor para conocer qué errores ha cometido y cómo solucionarlos la próxima vez. Si ha aprobado, siempre felicitarle por el éxito.

Conclusión: desde casa, no generar expectativas exigentes, o amenazar con castigos, si no que se centre en lo que depende de él que es preparárselo bien, y ayudarle a que vaya aceptando la realidad que no depende de él, como el tipo de examen que va a poner, la personalidad del profesor, etc, confiando en que va a salir bien y si él se lo ha preparado y aún así no ha salido bien, tendremos que ver qué ha pasado, y aprender de ello, pero desde la calma. Siempre es más importante premiar y reforzar el esfuerzo que haya realizado nuestro hijo antes que ignorarlo y reforzar el resultado académico.

Nicolás Luengo

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